Sunday, October 08, 2006




EL SIGLO DE LAS CIUDADES
(Artículo publicado por la Revista de la Cámara de Comercio Ecuatoriana Española)
No cabe duda que vivimos en un tiempo signado por las ciudades, por primera vez más de la mitad de los seres humanos estamos viviendo en ciudades y la tendencia de crecimiento de esta forma de vida es impresionante: “… el número de habitantes urbanos aumentará desde 3.000 millones en 2003 (48% del total de la población) hasta 5.000 millones en 2030 (60%). La mayor parte de este aumento urbano se deberá al crecimiento vegetativo y no a la migración. En el mismo período, la población rural disminuirá ligeramente, desde 3.300 millones hasta 3.200 millones” / UNFPA – El Estado de la población Mundial 2004.

El afirmar sin temor a equivocarnos que el siglo 21 es el “Siglo de la Ciudades”, implica que los seres humanos no podemos ser ajenos al conocimiento general sobre las mismas, por tanto es recomendable un acercamiento a este conocimiento para tomar conciencia de nuestro rol de ciudadanos. En las ciudades la existencia individual esta íntimamente ligada a la existencia colectiva, de allí que uno de los principales retos de la humanidad en el momento actual consiste en convertir en ciudadanos a las personas que habitan las ciudades, muchas de las cuales son inmigrantes del campo, para que empiecen a desarrollar formas de comportamiento apropiadas a su nuevo medio de vida.

Se debe empezar por ayudar a entender que las ciudades son esencialmente centros de intercambio, con elementales reglas de conducta que hacen posible la vida en comunidad. En las ciudades las personas pueden desarrollar sus capacidades individuales en virtud de la proximidad física entre ellas. Permanentemente estamos intercambiando bienes, servicios, e información, pues el vivir concentrados en un determinado territorio nos permite fácilmente abastecernos, educarnos, producir, crear, recuperarnos de nuestras dolencias y disfrutar de nuestro ocio. Cualquier obstáculo para ello significa una disminución en las oportunidades de desarrollo de todos los individuos que conforman una urbe, y un germen de destrucción para la misma.

La vida de todo ciudadano transcurre entre los dos tipos de espacios que hay en las ciudades, estos son el espacio público y el privado. La mayoría de personas considera que solo el espacio privado le compete, es decir lo sienten suyo, y para ellos el espacio público viene a ser el vacío que hay entre los múltiples espacios privados. En el tercer mundo la mayoría de ciudadanos considera que el espacio público no les pertenece o compete, lo cual es sumamente grave pues su uso se convierte rápidamente en abuso; el comercio ambulatorio es una demostración palpable de esta creencia. Y curiosamente es en el Tercer Mundo donde más se requiere una clara conciencia de pertenencia del espacio público pues éste cumple un básico papel complementario en la vida diaria de la mayoría de los individuos pues adolecen de enormes carencias en sus respectivos espacios privados.

Vemos con urgencia el contar con espacios públicos de calidad que suplan las difíciles condiciones de vida que llevan las inmensas mayorías en nuestros países, y educarlos en su buen uso con criterios de pertenencia. Desde esta perspectiva el espacio público deja de ser sólo un tema de ornato y se convierte en una necesidad que propicia la vida democrática y propende al desarrollo. La buena calidad de los espacios públicos procurará en los ciudadanos sentimientos de pertenencia, orgullo y motivación para el mayor desarrollo de su potencial interno.



CRISIS URBANA Y REGENERACION URBANA


A pesar de su tremenda importancia las ciudades tienen periodos cíclicos de apogeo y decadencia. Sabido es que las ciudades – los artefactos culturales más complejos y costosos creados por el hombre, han liderado el desarrollo de la civilización, y si bien su nacimiento, transformación y progreso han sido consustanciales al avance económico, social, técnico y cultural de la sociedad, su decaimiento se debe en muchos casos a su incapacidad de generar fórmulas adecuadas que respondan a sus “crisis de crecimiento”.

En el tercer mundo, y desde hace unos 30 años, muchas ciudades han venido sufriendo un acelerado proceso de deterioro de sus centros históricos, explicable principalmente por su excesiva especialización funcional, principalmente comercial. Los residentes de las áreas centrales de las ciudades se desplazaron a zonas suburbanas, propiciando la ocupación de los espacios públicos centrales por un creciente comercio ambulatorio informal producto de la incapacidad de nuestros países de generar empleo adecuado.

En la década de los 70`s, en varios países europeos se comenzó a promover un enfoque más integral para intervenir en las ciudades, logrando agregarles valor y revitalizarlas económica, social y físicamente. Los usos mixtos - y no sólo la vivienda, las acciones conjuntas entre los sectores público y privado, la ejecución de proyectos catalizadores estratégicamente seleccionados y ubicados, y la búsqueda de autofinanciamiento y sustentabilidad económica, social y política de los mismos a lo largo del tiempo fueron algunas de sus premisas.

El Estado dejó de tener un rol preeminente y exclusivo en el desarrollo urbano, para actuar como un promotor que buscando respaldo del sector privado propicia iniciativas de los distintos actores urbanos para alcanzar un siempre cambiante objetivo de desarrollo cuyos componentes principales son el manejo adecuado y sostenible del espacio público.

Este concepto se comenzó a conocer como regeneración urbana, y su criterio de intervención en la ciudad deteriorada, buscaba conducir a su recuperación integral, donde los aspectos físicos son solo unos de los factores a tomar en cuenta y donde principalmente se trata de lograr la viabilidad y sostenibilidad del proceso. Acciones conducentes a la participación ciudadana, preocupación por el medio ambiente, generación de empleo, modelos de gestión adecuados y una permanente evaluación del proceso, son las líneas rectoras de la regeneración urbana.


LA REGENERACIÓN URBANA DE GUAYAQUIL
A mediados de los años 90, el centro histórico de la Ciudad de Guayaquil, principal puerto del Ecuador, con una población que bordea los 3 millones de habitantes, adolecía de los problemas de despoblamiento y saturación comercial antes mencionados, y se encontraba camino a abandono. Grandes congestiones vehiculares, déficit de parqueo, estancamiento de la inversión inmobiliaria, creciente inseguridad, delincuencia, y un alto proceso de especialización funcional orientado al comercio fue desplazando paulatinamente a los residentes de estratos altos y medios hacia otros lugares de la periferia del casco urbano (Barrio Centenario, Urdesa, Ceibos, Entreríos, Alborada, etc.).

La intensa actividad comercial en el área y el enorme flujo de usuarios -más de 500,000 personas ingresaban diariamente al centro en el año 1997, aunados a la crisis en la oferta de empleo formal, propició la proliferación del comercio informal, primero en la zona conocida como “Bahías”, y luego en los soportales (corredores techados de uso público entre los predios y la acera pública) y aceras del centro mismo.

A nivel de su planta física era fácil percibir un marcado deterioro en sus superficies y un caótico y desordenado sistema de servicios e infraestructura, una mala demarcación de los espacios de parqueo, ausencia de sistemas de control de los mismos, caos visual debido a multiplicidad de avisos comerciales, deterioro de fachadas y culatas de las edificaciones, y escasa semaforización entre otros.

Ello a pesar que a principios de la década de los ´90, el Alcalde de Guayaquil Ing. León Febres Cordero –ex Presidente Constitucional de la República del Ecuador, inició su gestión con una decidida y radical reorganización administrativa que revirtió la situación de devastación y quiebra financiera del municipio debida a sucesivas administraciones de sesgo populista, ineficientes y corruptas. Sus primeras acciones estuvieron encaminadas a ordenar las finanzas y la administración municipal, elaborar un Plan de Desarrollo Urbano y Obras Públicas e instaurar procesos adecuados, eficientes y transparentes. Todo ello le devolvió la confianza y solvencia perdidas a la institución municipal.

Es en su segundo período y luego de la recuperación de la capacidad institucional que el Alcalde Febres Cordero impulsa la construcción de múltiples obras viales, un nuevo y eficiente sistema de mercados, los túneles que permiten conectar rápidamente la parte central de la ciudad con el norte de la misma, y el inicio de la regeneración del centro histórico de la ciudad mediante el denominado proyecto Malecón 2000. En el año 2001, su sucesor y correligionario político Jaime Nebot, consecuente con la exitosa gestión de León Febres Cordero concluye las obras del Malecón 2000 y emprende un vasto plan de regeneración urbana de todo el centro de la ciudad.

El objetivo de este plan es continuar con el proceso iniciado por el Malecón 2000, buscando devolverle al centro su condición de espacio más representativo de la ciudad propiciando, revertir el proceso de deterioro, mejorar su infraestructura y servicios, disminuir la contaminación ambiental, reorganizar el comercio informal, atraer nuevas inversiones, atraer residentes, crear empleo, y mejorar la calidad de vida


LOS PROYECTOS PERCUTORES DE LA REGENERACION URBANA EN GUAYAQUIL

MALECÓN 2000


Fue el primer proyecto percutor del proceso de regeneración urbana; planteado y promovido por iniciativa privada en 1996 y en octubre de 1999 fue inaugurada la primera etapa. Con una inversión que bordea los US $ 100 millones, ha sido visitado por más de 80 millones de personas desde su apertura; logrando elevar el orgullo ciudadano a niveles insospechados – casi el 95% de la población piensa que es muy bueno- y ha generado una corriente de opinión altamente positiva a nivel de todo el país sobre este tipo de procesos –en la actualidad muchas otras municipalidades han emprendido planes similares-, esto a su vez permitió continuar con el proceso de regeneración urbana en la ciudad de Guayaquil.


BOULEVARD 9 DE OCTUBRE Y ALREDEDORES

La recuperación de este eje y las zonas de sus alrededores permitió vincular, a través de áreas regeneradas donde el peatón es el protagonista, el Malecón 2000 con el futuro Malecón del Estero Salado, poniendo en valor extensas áreas del centro donde aún en la actualidad circulan más de 300,000 personas al día para realizar distintas actividades comerciales, bancarias y administrativas entre otras. El monto de inversión de la obras de infraestructura ascendió a US $ 30 millones y las obras de superficie a US $ 12 millones.

CERRO SANTA ANA

La recuperación de este espacio fundacional de la ciudad – altamente tugurizado con viviendas precarias y sin vestigios de sus primeras épocas - aledaño al Malecón 2000, ha permitido transformar una zona altamente peligrosa en un punto de interés turístico y generar múltiples puestos de trabajo con la participación de los residentes. En las siguientes etapas se ha propuesto la implementación de un proyecto integral de desarrollo del barrio, que pueda tener una articulación con el Programa de Mejoramiento de Barrios, de nivel nacional. El objetivo es ampliar el área beneficiada y dar sostenibilidad a las mejoras incorporando a todos los actores envueltos: vecinos, autoridades, empresas de servicio público.


MALECÓN DEL ESTERO SALADO

El Estero Salado, como su nombre lo dice, es un curso de agua de mar, ubicado al oeste de la ciudad y límite natural de las primeras expansiones urbanas. La recuperación de este curso de agua de mar, altamente contaminado, es una de las tareas de saneamiento ambiental más importante que viene ejecutando el Municipio. Dicho plan de recuperación viene siendo complementado con un malecón ribereño que al igual que Malecón 2000 contará con una serie de facilidades para los visitantes; ambos separados por 2.5 Km están vinculados a través del Boulevard 9 de Octubre.

Si bien una infinidad de otras acciones urbanas han reforzado el proceso de regeneración urbana que se inició con el Malecón 2000, lo más importante es que la mayoría de los ciudadanos ha tomado conciencia de este concepto, y de la capacidad de recuperación del espacio público para el disfrute libre, gratuito e irrestricto de los ciudadanos.

El proceso en su conjunto se puede considerar altamente exitoso y viene cumpliendo con un papel multiplicador a nivel nacional, pero quedan aún muchas tareas por hacer. La seguridad ciudadana, que es tarea del gobierno central, es uno de los temas de mayor urgencia que inciden directamente sobre la ciudad. Las inversiones privadas esperadas aún no vienen madurando a la velocidad esperada, no obstante que en el último año se ha conocido del interés de grupos inmobiliarios por invertir en el centro de la ciudad.

Por último, la transformación realizada no ha sido fácil de llevar a cabo, sobretodo a través de un período cargado de inestabilidad política, económica y social, sin embargo, la energía y creatividad desplegada por el cuadro de profesionales encargado, la visión de sus líderes políticos y la enorme participación ciudadana lo han hecho posible en tan breve tiempo. Queda por evaluar este proceso a lo largo del tiempo y sobretodo analizar los efectos educativos que ha tenido en los ciudadanos. Solo podremos decir que la regeneración urbana de Guayaquil ha sido exitosa cuando podamos ver que los ciudadanos de esta ciudad se consideran propietarios de sus espacios, los cuidan y sobretodo protegen para las nuevas generaciones.





CARLOS ALBERTO FERNANDEZ-DAVILA ANAYA
Arquitecto - Urbanista
URVIA – Corporación Andina de Urbanistas
titofd@urvia.org
titofd@hotmail.com