LA
COSTA VERDE DE LIMA
Carlos Alberto Fernández Dávila A.
Arquitecto – Urbanista (UNI-FAUA)
“…Lima es la única de las capitales
de América del Sur que puede darse el lujo de ver un atardecer frente al Océano
Pacífico”.
Arq. Manuel Zubiate V.
Capital en el desierto
La
costa del Perú, a pesar de encontrarse en los paralelos que deberían conferirle
un clima tropical, es un desierto de aproximadamente 2,000 km., debido a la
presencia de dos importantes corrientes oceánicas: la corriente de Humboldt, de aguas frías que
discurre de sur a norte en todo su territorio y la corriente de El Niño, de
aguas cálidas que se mueve de norte a sur. El encuentro de estas dos
corrientes, casi en las inmediaciones de la actual frontera norte con la
República del Ecuador, es la causa de las alteraciones climáticas.
La
también llamada “Ciudad de los Reyes” fundada por Francisco Pizarro en 1535, fue
elegida como centro político y administrativo del
Virreinato del Perú teniendo en consideración: a) su privilegiada ubicación en el valle del
río Rímac, vecino a los valles del río Chillón y Lurín, lo cual le garantizaba
la dotación permanente de agua dulce, b) su proximidad a una bahía permitiese
el arribo y partida de barcos hacia el viejo continente, y, por último, c) la existencia de un cacicazgo -suerte de
gobierno local - que implicaba una estructura básica de gobierno y por ende de
mano de obra.
Balcón hacia el mar
Lima
se desarrolla sobre una planicie de material aluvional con 3% de pendiente
uniforme de norte a sur al pie de la estribaciones occidentales de la
Cordillera de los Andes; la mayor parte
de su costa central horadada por el mar es un abrupto balcón de aproximadamente
50 metros de altura hacia la denominada “Bahía de Miraflores”.
Estos
acantilados - de material aglomerado y relativamente estables - que ahora lucen
secos, fueron verdes hasta entrada la mitad del siglo pasado, gracias al agua del delta subterráneo o
acuífero del río Rímac que se derramaba hacia el mar. La excesiva construcción
de pozos perforados para obtener agua dulce para las nuevas urbanizaciones que
fueron desarrollándose en el valle de Lima, hizo que el nivel freático descendiera
por debajo del nivel bajo de los acantilados, lo que trajo como consecuencia la
sequedad de éstos.
Lima posee una población que bordea los 8 millones de
habitantes, producto de un acelerado proceso de crecimiento que se inició a
partir de la década del cincuenta, debido a la disminución de las tasas de mortalidad
y a la intensa migración del campo a la ciudad por la devastadora experiencia
de reforma agraria de finales de los años 60 durante el período de la
revolución militar de Velasco Alvarado. Este
desmesurado crecimiento, ha producido una ciudad que carece de muchos
equipamientos urbanos, especialmente aquellos orientados a la recreación de sus
ciudadanos.
A nivel administrativo encontramos una ciudad regida por una
Municipalidad Metropolitana y 43 Municipalidades Distritales (1), un esquema
organizativo muy fragmentado, complejo e ineficiente que además de resultar sumamente
costoso, demora considerablemente cualquier obra de carácter metropolitano.
Redescubriendo
el mar
Hasta mediados
del siglo pasado, Lima era una ciudad con
poquísimas playas para el disfrute de bañistas. Algunas de ellas, conocidas
como “los baños”, se desarrollaban hacia el sur de la Bahía al pie de las
quebradas que permitían unir peatonalmente la parta alta de los acantilados con
el mar, concretamente en los balnearios de los distritos de Chorrillos, Barranco, y Miraflores. Además, junto al puerto del Callao se desarrollaba el
balneario denominado “La Punta”.
Sólo a mediados
de los años 60, cuando la Municipalidad de Lima emprende la obra de la “Vía Expresa del Paseo de la República” - vía subterránea a tajo abierto conocida
popularmente como “el zanjón” que uniría el centro histórico de la ciudad con
los balnearios del sur antes mencionados - , es que el arquitecto Ernesto Aramburú Menchaca
concibe la idea de utilizar el material aluvional excedente para ganarle
terreno al mar al pie de los acantilados y de esa forma unir en forma continua
las antiguas zonas de “los baños”.
Luego de los estudios
batimétricos y oceanográficos correspondientes, se determinó que para lograr un
circuito de playas al pie de los acantilados era necesario, además de verter el
material excedente de la excavación del “zanjón”, construir un conjunto de espigones
o rompeolas de rocas perpendiculares a la costa que retardarían la velocidad de
llegada de las olas. De esta manera se produciría un decantamiento de la arena
en suspensión que traía el mar y se lograría que se acumule hasta formar las ansiadas playas.
Fue así que a partir de esta primera intervención se formaron algunas de las
playas actuales de los distritos de Barranco y Miraflores.
La Costa …Verde?
La visión
primigenia de Aramburú Menchaca para la Costa Verde era que fuese tanto un
lugar de destino como un lugar de paso. Es decir, una extensa zona costera al
pie de los acantilados, de más de 15 km de extensión, donde existiesen playas
para bañistas, equipamientos deportivos y demás requeridos para un lugar de
esparcimiento, así como una vía vehicular que conectase longitudinalmente los
distritos que colindan con el mar, desde Chorrillos al sur de la Bahía hasta La
Punta en el extremo norte. Es decir, un conjunto de desarrollos inmobiliarios
que aprovechasen la vista al mar y conviertan ese lugar privilegiado en un
nuevo espacio urbano de Lima.
Su patrón de
asentamiento seguía los dictados del funcionalismo corbusiano, con volúmenes
aislados ubicados entre la vía vehicular y asentados sobre “pilotis” que
permitían la vista al mar desde la misma pero que el excesivo aislamiento entre
edificaciones hubiese traído como consecuencia un aislamiento social que no
hubiese permitido la generación del mínimo dinamismo urbano requerido para
garantizar un espacio público autoprotegido por la comunidad.
Es
sólo a partir del año 1994 que se crea la Autoridad del Proyecto Costa Verde
que agrupa a los distritos ribereños de la Costa Verde (no se incluye a los de
la Provincia Constitucional del Callao) y los reconoce como propietarios de los
terrenos que se encuentran al pie de los acantilados de sus respectivos
distritos. Además, establece lo siguiente: a) que su desarrollo deberá
realizarse bajo los lineamientos de un Plan Maestro, y b) que la APCV será
conformada por representantes de cada uno de los distritos y dos representantes
de la Municipalidad Provincial de Lima. El
Plan Maestro debería comprender: i) las políticas y propuestas de desarrollo, ii)
la estructuración del sistema vial, iii) la zonificación y usos del suelo, iv)
la identificación de proyectos prioritarios de ámbito metropolitano, distrital
así como su financiamiento, v) las
normas para la administración de la tierra, vi) el reglamento para la habilitación,
construcción y medio ambiente de la CV y su tratamiento paisajista, y vii) las
condiciones para que las edificaciones sean dispuestas sin ocultar la vista al
mar.
Luego
de formulado, aprobado, y promulgado el Plan Maestro 1995-2010, y siguiendo las
líneas del modelo neoliberal impuesto por el gobierno de Alberto Fujimori, se
realizaron diversas concesiones que buscaban desarrollar negocios inmobiliarios
al amparo del mismo, siendo el más exitoso de ellos Larcomar, emprendimiento
comercial realizado el año 1998 en la parte superior de los acantilados de
Miraflores.
Sin
embargo, otros no lo fueron tanto, particularmente algunos emprendimientos en
el distrito de Barranco, ubicados al pie de los acantilados entre la vía
vehicular y la playa, que evidenciaron las limitaciones del modelo; dichas
concesiones no consideraron que la condición para su puesta en operación era la
ejecución en simultáneo del espacio público circundante y la intangibilidad de
las playas de arena generadas con tanto esfuerzo.
Además,
por más cuidado que algunos de los proyectos tuvieron para evitar obstaculizar
la vista hacia el mar, esto no se logró, lo que generó diversas protestas de
parte de vecinos, residentes en la parte superior del acantilado de Barranco e
intensas campañas periodísticas en contra de lo ejecutado, lo que obligó a la
APCV a reformular el Plan Maestro y tratar de responder adecuadamente a una
realidad distinta.
Es
así que se encarga la “Nueva Visión Urbanística para la Costa Verde” al equipo
conformado por el Arq. Raúl Flórez GR, quien fue miembro del equipo de Oxford
Brookes University que asesoró a la Fundación Malecón 2000 en el proyecto de
regeneración urbana del mismo nombre, y al Arq. Manuel Zubiate V.
Esta
nueva visión parte de un principio fundamental: se debería procurar que el desarrollo de la mayor cantidad de las obras
de tierra de la Costa Verde sea financiado por el sector privado, pues dadas
las limitaciones económicas de los municipios involucrados era iluso pensar que
podrían emprender semejante emprendimiento.
Este
principio movió a los urbanistas encargados de formular la nueva visión a
relativizar la ubicación de la vía existente realizada con mucho esfuerzo a lo
largo de los años y que el plan anterior la había considerado como inamovible. Al
hacerlo, descubrieron que aproximándola a la costa se podrían generar diversos espacios
entre ella y los acantilados, para que la inversión privada pudiese realizar
emprendimientos de mayor altura y mayor proximidad entre los mismos. Esta nueva
condición de edificabilidad elevaría el valor del suelo a tal punto que podría equivaler
a la inversión necesaria para ejecutar los espacios públicos aledaños al mar,
logrando que la Costa Verde se pueda realizar con participación del sector
privado sin eliminar la condición de gran espacio público ciudadano.
La
Nueva Visión fue aprobada de acuerdo a ley por el directorio de la APCV y
ratificada por el Concejo de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Sin
embargo, la ratificación del reglamento de la misma se ha visto suspendida en
dicha instancia por razones de índole político. La proximidad de las elecciones
municipales (2010), a la cuales es muy probable que el actual alcalde metropolitano
aspire a postularse y las también próximas elecciones presidenciales (2011) a
las cuáles es también probable que aspire a postularse, hacen que cualquier
emprendimiento en este espacio urbano, sea altamente peligroso para su enorme
popularidad actual (mayor al 80% de aprobación ciudadana).
No
obstante, hay diversos grupos de inversión interesados en desarrollar proyectos
ambiciosos al amparo de esta nueva Visión Urbanística; de hecho hay ofertas en firme en los distritos
de Barranco, Miraflores, San Isidro, y Magdalena del Mar.
Concretamente,
la empresa Malecón Real
S.A. ha obtenido la Buena Pro del Concurso de Proyectos Integrales auspiciado
de la Municipalidad de Magdalena del Mar para la Regeneración urbana del borde
costero de su distrito, al amparo de lo normado en la Nueva Visión.
El Proyecto de Regeneración Urbana “Malecón Real”, se desarrollaría
sobre un área de terreno de 320,000 m2 ubicado en la Costa Verde y
perteneciente al Distrito de Magdalena del Mar y su objetivo general es lograr el desarrollo integral de ese borde costero con 100% de
inversión privada, es decir, sin que le cueste un centavo al municipio o
aumente los impuestos para los vecinos.
Se
trata es de construir en el 75% de todo el terreno (240,000 m2) un nuevo malecón al borde del mar, de 1.6 km de longitud con
paseos peatonales, juegos para niños, playa artificial de arena, zona para
skates y patinaje, paraderos, parqueos, servicios higiénicos, miradores,
cafeterías y restaurantes - cuyo alquiler permitiría financiar
los costos de mantenimiento del malecón, el mejoramiento de las vías de
conexión vehiculares y peatonales entre la parte superior y este nuevo espacio,
así como el reverdecimiento de los acantilados.
Este
espacio público permitirá recibir a más de 800,000 visitantes al mes y sí que los recibirá, pues en el 25% (80,000 m2) restante del terreno, ubicado en la
parte baja sin comprometer los acantilados, se construirá diversas
edificaciones de servicios, comercio, turismo, vivienda, etc. las que
garantizarán la presencia de personas durante las 24 horas del día, los 365
días del año.
Este proyecto buscaría no sólo cambiarle la cara a
Magdalena del Mar, sino que paralelamente a brindarle un extraordinario espacio
público de uso gratuito frente al mar, produciría un incremento sustancial en
las arcas municipales por concepto de impuestos prediales, licencias de
construcción, y permisos de funcionamiento; generando a su vez una proceso de
regeneración urbana en la zona aledaña que incrementará los valores de las
propiedades. Por último, podrá servir servir de modelo de intervención para el resto de la Costa Verde.
Comentarios finales
Parece increíble que una ciudad de la envergadura de Lima, no haya
logrado desarrollar su borde costero, sin embargo este fenómeno no fue sido
inusual muchas ciudades que ya lo han superado, tales como Londres, Barcelona, Buenos
Aires, y Guayaquil.
En el caso de Lima, lo grave del asunto consiste en que existiendo
estas experiencias exitosas que han demostrado las múltiples ventajas de
encarar procesos de regeneración urbana en asociaciones público – privadas, se
insiste tercamente en la inacción por razones de oportunismo o temor político.
Pareciera que la tarea urgente consiste en crear conciencia
ciudadana sobre el abandono patente del lugar y sobre todo por la posibilidad
de desarrollo del más alto nivel sin que el estado asuma riesgo alguno.
Notas
(1)
El Perú se divide políticamente en: a) Regiones, b) Provincias, y c)
Distritos. Todos ellos tienen autoridades elegidas en comicios públicos
nacionales convocados por el órgano competente.
(2)
Ley No. 26306 del 28 de abril de 1994
