Thursday, April 03, 2008

Regeneración Urbana en Barcelona y Londres

El presente trabajo se inscribe dentro del desarrollo del curso “Historia de la Renovación Urbana” de la Maestría en Renovación Urbana, dictada Facultad de Arquitectura, Urbanismo, y Artes de la UNiversidad Nacional de Ingeniería de Lima - Perú, y persigue tratar de conocer y comentar el pensamiento subyacente que hizo posible los procesos de renovación urbana de las ciudades de Barcelona y Londres.

EL CASO BRITANICO
Analizando la historia de la London Docklands Development Corporation - LDDC corporación público – privada que manejó el desarrollo de la antigua zona portuaria de Londres, podemos apreciar que el plan de desarrollo del antiguo puerto de Londres ha tomado casi 30 años, y ha sido fruto de una serie de propuestas, debates, acuerdos, y sobretodo consensos a nivel de las esferas de gobierno, y la sociedad en su conjunto.

Los inicios del proceso se remontan al año 1962 cuando el Comité liderado por el Vizconde Rochadle, cuestiona la eficiencia del mayor Puerto de Londres, el más grande del país, proponiendo el traslado del mismo hacia espacios que no comprometan las actividades de la ciudad, y estableciendo la idea primigenia de realizar desarrollos inmobiliarios o afines en los territorios que quedarían vacantes.
Es a principios de los años 70 que: i) la crisis de empleo que se genera por el cambio de los tradicionales modos de intercambio comercial naviero, ii) el abandono de mucho de los terrenos donde se realizaban dichas actividades, y iii) el surgimiento del Greater London Council- GLC, hacen que se comiencen a esbozar diversas ideas para revalorizar la tierra y generar empleo que absorba esta crisis generada. A fines del año 1972 Alfred Goldstein de R. Travers Morgan and Partners (con Robert Matthew, Johnson Marshall and Partners asesores en planificación y medio ambiente) a la cabeza de un equipo multidisciplinario del sector privado, elabora un primer plan con 4 escenarios posibles para este territorio de aproximadamente 2,000 hectáreas, entre los posibles desarrollos se plantea: i) una nueva ciudad con una oferta residencial y comercial, ii) consolidar el “east end” de Londres a través de un proyecto básicamente residencial público, iii) “Europa” un desarrollo comercial y residencial privado, iv) un parque temático, y v) un desarrollo residencial que aproveche la relación con el río Támesis; cabe mencionar que cada proyecto comprendía no sólo los esbozos de su posible desarrollo, sino que además contemplaba sus posibles montos de inversión, beneficios, cantidad de empleos que producirían, y la forma como debía manejarse la operación.
A partir de estas primeras propuestas, muy discutidas y criticadas, que recién comienza un debate intenso sobre las posibilidades reales de desarrollar la zona de los docklands; y sobretodo se comienza a vislumbrarse el rol que debe cumplir esta importante área urbana, y su articulación a través de distintos modos de transporte con el gran Londres y el resto de Europa – de ahí nace la idea del London Airport como enlace regional con las ciudades de Europa.
La creación del Docklands Joint Committee el año 1974, con participación del sector privado, así como representantes de las diferentes zonas involucradas, y del GLC, permite la formulación del Primer Plan Estratégico para la zona, mismo que se diferencia de los tradicionales planes urbanos, por su tipo de formulación así como por su forma de actuación.
Luego de muchas discusiones, gestiones, y actuaciones menores, se forma el año 1981 la “London Docklands Development Corporation” como cuerpo gerencial encargado del “Desarrollo Urbano del área de los Docklands”, para lo cual se le otorga: i) recursos financieros del orden de £ 60-70 millones al año, ii) poder como único desarrollador del área, iii) poder para adquirir suelo de propiedad pública, iv) poder como autoridad de la zona empresarial de la “Isle of Dog” durante 10 años, y v) poder para hacer el “marketing” y promoción de la zona de los Docklands. En síntesis, se le otorga amplios poderes y competencias que son el claro mandato que permitió a esta asociación público – privada culminar con su tarea hacia fines del siglo XX.
Lo que podemos apreciar de este breve recuento es que un cambio urbano de esta naturaleza y magnitud: i) tomó casi 30 años en materializarse, ii) involucró a diversos actores, públicos y privados, iii) fue un trabajo interdisciplinario, iv) requirió de muchos debates, opinines, y cuestionamientos, y v) exigió a los políticos a cargo del gobierno una clara y firme decisión para realizarlo.
Esta forma de actuación en el ámbito público es bastante lógica y usual en el Reino Unido en particular y en el mundo sajón en general, pues los ciudadanos normalmente son parte activa de sus comunidades, y tienen opiniones que las expresan libremente, para lo cuál se requiere que estén involucrados desde el primer momento; siendo así que la capacitación de los profesionales expertos en trabajar el espacio público sigue necesariamente estas pautas de trabajo.
El Urban Design o Diseño Urbano es una disciplina cuyos fundamentos permite entender este trabajo con y desde la comunidad, involucrando a los distintos actores y profesionales con las competencias necesarias para llevarlo a cabo. Su enseñanza como disciplina independiente de la arquitectura y del “planning” se gesta sólo recién a mediados del siglo pasado (1956 – 1960) en Harvard (tomando ese nombre a raíz de un ciclo de conferencias organizado por dicha universidad como paso previo para el lanzamiento del programa específico que permitiera capacitar profesionales para el diseño de ciudades). Los escritos de Jane Jacobs, Kevin Lynch, Gordon Cullen, Christopher Alexander entre otros fueron la base conceptual que sentaron las bases de esta nueva disciplina; el tener expertos en temas que manejaran por un lado los requerimientos de planificación requerida para manejar espacios que alberguen gran cantidad de habitantes, así como la sensibilidad para concebir los espacios públicos de los mismos, y manejar los aspectos propios del funcionamiento de toda ciudad constituyeron la plataforma que posteriormente traería como consecuencia el manejo profesional de este campo.

EL CASO CATALÁN
Parece ser que la renovación urbana de Barcelona, materializada a través de los diferentes proyectos urbano – arquitectónicos emblemáticos, es consecuencia de definidas opciones políticas, de un “modelo” o forma concreta de gestión, y de un programa urbano definido por técnicos representativos desde la intervención inicial de Oriol Bohigas —autor del texto básico Reconstrucció de Barcelona (1985)— hasta las diversas responsabilidades de arquitectos como Joan Busquets, Lluís Millet, Josep Martorell, Rafael Cáceres, Josep Maria Llop, Juli Esteban, Borja Carreras, José Antonio Acebillo y otros.
Muchos autores identifican este proceso como un hecho democrático, en el cuál se pueden definir cuatro etapas:

  • la primera, ubicada a fines de los años 70 a poco de la vuelta a la democracia en España, definida como lenta, y cuidadosamente gestionada, intentando aplicar el caudal acumulado durante años de acción en los barrios y de pensamiento en la Escuela de Arquitectura de Barcelona.
  • la segunda podría empezar en octubre de 1986, cuando la ciudad fue nominada sede de los Juegos Olímpicos; los proyectos previstos debieron realizarse con mayor urgencia y precisión, y la dependencia de unos respecto a otros aumentó de forma alarmante; pasaron a segundo término operaciones como la realización de parques urbanos, y se hicieron mucho más difíciles intervenciones de carácter social; el Ayuntamiento debía negociar directamente con los grandes operadores capaces de promover las magnas operaciones urgentes de la Barcelona olímpica, y debía eludir las más lentas y conflictivas con los pequeños operadores y las reivindicaciones populares.
  • la tercera etapa estuvo marcada por el reflujo de los Juegos Olímpicos y la deuda municipal. El ritmo decreció y el esfuerzo se dedicó a terminar determinadas obras, como los edificios culturales. Fue un tiempo de dudas, en que el modelo Barcelona continuó por su inercia, desde 1993 hasta finales de la década de 1990.
  • por último la cuarta, a partir de 1995 con la exposición Barcelona New Projects, se consolida los años 1997 y 1998 el plan del grupo Hines, después del fracaso y las irregularidades del grupo Kepro, para Diagonal Mar. Tras el fracaso de la candidatura para ser Barcelona Capital Cultural Europea en 2001, se optó por el Fórum Universal de las Culturas−Barcelona 2004. Esta etapa se considera dependiente de la iniciativa privada y los operadores internacionales.
    En diez años se había pasado del momento de mayor poder municipal (identificable con el concurso para la Diagonal en 1987) al momento de mayor debilidad, cuando en 1997 se cedió a las condiciones de Hines para construir un barrio norteamericano y un centro comercial suburbano en un punto privilegiado de la ciudad.
    Durante este proceso, los conceptos motores del urbanismo barcelonés se han ido extremando en argumentos contrapuestos, irreconciliables e incompatibles: intereses inmobiliarios, grandes operaciones infraestructurales, participación ciudadana y sostenibilidad.
    Cabe mencionar que al igual que en Londres, la disponibilidad de espacio próximo a los centros urbano, y susceptible de ser urbanizado fue el tema que motivo los debates y las propuestas de acción; sea desde el sector público o privado.
    En el caso catalán, y en virtud de la vuelta a la democracia de España, el anhelo por recuperar espacios para los ciudadanos es fundamental; no obstante ello esta operaciones se hicieron teniendo en cuenta que las inversiones debían ser en la medida de lo posible redituables.
    Buscando en la memoria de la práctica profesional urbano arquitectónica podemos identificar que los técnicos que actuaron en la primera reconversión, cuyo principal exponente fue Oriol Bohigas, tenían una clara posición política a favor de la identidad catalana; fueron herederos de la tradición que legaron el GATEPAC - Grupo de Artistas y Técnicos Españoles Para la Arquitectura Contemporánea, cuyos miembros mas relevantes fueron FernandoGArcía Mercadel, Josep Lluis Sert, Josep Torres Clavé y Antoni Bonet i Castellana, rama española del CIAM, estaban motivados por ideales socialistas que pasaban por el bienestar de las mayorías y el activismo político.

El año 1977 Oriol Bohigas fue nombrado Director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, cargo que abandonó en 1980
para ser Delegado del área de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona hasta 1984. En aquél momento fue designado consejero de Urbanismo del Ayuntamiento, desde donde trabajo en las grandes obras proyectadas para Barcelona con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992. Finalmente, en 1991, fue elegido Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona. También ha sido Presidente de la editorial Edicions 62 (1975-1979) y Presidente de la Fundació Miró (1981-1988). Es Bohigas quien postula la transformación urbana como resultado de proyectos urbanos específicos que actuando como catalizadores podrán producir los cambios necesarios para que la sociedad los acepte y entienda; mantiene una posición contraria a los grandes planes urbanos – al igual que los transformadores de los Docklands en Londres, que demoran mucho tiempo y buscando formular soluciones integrales solo postulan propuestas etéreas de difícil y extemporánea aplicación.

CONCLUSIONES

En relación al pensamiento que subyace en ambas intervenciones podemos comentar:

1. Los actores de estos procesos no pueden sustraerse al momento histórico que los tocó vivir. En la década de los 80 cuando se realizan estas transformaciones se comienza a vivir momentos de gran cambio, recordemos que

Ronald Reagan fue elegido el 40º presidente de los Estados Unidos, Mijail Gorbachov fue elegido presidente de la Unión Soviética, Helmut Kohl elegido canciller alemán, Francois Miterrand fue elegido presidente de la República Francesa, Margaret Thatcher primera ministra británica, Felipe González Márquez, presidente del Gobierno español, Augusto Pincohet dictador de Chile, Juan Pablo II Papa de la Iglesia Católica. Es decir el capitalismo empieza un período de auge, se pusieron de moda las privatizaciones, y la izquierda prácticamente estaba de retirada.

2. Tampoco es casualidad que en aquel entonces se comience a pensar en términos de “planificación estratégica” aplicada a las operaciones urbanas; de hecho en Barcelona en el año 1983 se realizó el primer “Encuentro de ciudades europeas y americanas para el intercambio de experiencias en planificación estratégica”. Este tipo de planificación empleada a nivel corporativo caló en lo más profundo de la praxis pues era también producto del momento que he explicado en el punto anterior.

3. Ambas intervenciones se fundamentan en una actitud eminentemente democrática; donde lo que se hace es producto de un entendimiento del problema real, pero sobretodo de una clara aceptación de los requerimientos de todos los actores involucrados. El entender que la base de toda actuación consiste en la búsqueda del bien común entendido como beneficio para todos y cada uno de los actores, es fundamental para analizar el proceso llevado a cabo en cada una de estas ciudades. Justamente en los momentos donde este proceso dejo de ser “democrático” primando el interés de sólo algunos de los actores involucrados (caso de la Diagonal Mar en Barcelona), los resultados no fueron todo lo bueno que se esperaba.

4. En ambas realidades se conoce que las operaciones urbanas son producto de un tremendo esfuerzo de trabajo multidisciplinario, con el papel protagónico y de responsabilidad que le cabe a los políticos y gobernantes, debidamente concensuado como se mencioné en el punto anterior. En el Perú se sigue pensando que operaciones de esta naturaleza deben ser producto de la mente de algún político de turno iluminado, y lo peor es que se piensa que deber ser llevado a cabo por arquitectos o a lo sumo de planificadores. Lamentablemente en nuestro país no sólo no existe capacitación en Diseño Urbano (Urban Design) como disciplina independiente que permita actuaciones inteligentes y competentes en el espacio público; sino que la mayor parte de la veces se piensa que los problemas urbanos con meramente problemas físicos donde la participación de profesionales de las ramas de la economía, sociología, administración, es irrelevante. A partir de un entendimiento de la complejidad de los problemas urbanos es que comienza a pensarse y necesitarse expertos en economía urbana, antropología urbana, gerencia y promoción de ciudades, etc.

5. Ambas operaciones surgen a raíz de situaciones que exigen soluciones muy prácticas; ante un suelo degradado producto de cambios en los modos de producción o comercialización se hace evidente su estado de abandono, y su imperiosa necesidad de hacer algo, sobre todo viviendo momentos de expansión económica mundial. Por ello, no es casualidad que ambas operaciones se hayan realizado en ciudades - puerto, las cuáles fueron centros de gran actividad económica sometidos a los vaivenes económicos de toda ciudad de esta naturaleza. En ambos operaciones primó lo práctico, siendo el cambio de Barcelona producto del acicate que significó la realización de las Olimpíadas, me pregunto si el cambio hubiese sido tan trascendente de no haber existido un compromiso de esta naturaleza; el caso de Londres si bien parece ser diferente fue realizado también por la presión que existió a raíz de la enorme pérdida de empleos en la zona producto del traslado y los modos de intercambio comercial naviero. En ambos casos hubo urgentes compromisos de cambio que motivaron la toma de decisiones y exigieron plazos de respuestas concretos.

6. En cada uno se planteó que las actuaciones debían redituar beneficios que por lo menos cubriesen los costos de las operaciones. Si bien en el caso británico primó el tema inmobiliario –residencial y comercial, estas inversiones se aprobaron y realizaron considerando primeramente la generación de empleo que traerían. Asimismo, las mejoras en la calidad de vida de la zona, y las facilidades que debían obtenerse para la mejor eficiencia de la urbe en su conjunto fueron objetivos de cada uno de los procesos.

7. Ambas operaciones se concibieron como medios y no como fines; es decir fueron proyectos catalizadores de cambio, con efectos multiplicadores dentro de la misma ciudad, así como en las demás ciudades de sus países. De hecho ambas se han convertido en casos de estudio y muchas otras ciudades se han atrevido a realizar cambios regenerantes en sus fábricas urbanas a partir del éxito obtenido en Barcelona y Londres.

8. Las dos operaciones se conciben con rango mundial, trascendiendo lo meramente local. Los ingleses dicen que es mejor pensar en grande porque siendo el mismo esfuerzo que pensar en pequeño, los resultados son tremendamente diferentes.

9. Y por último, nadie duda ahora que ambas ciudades compiten por atraer ciudadanos de distintas partes del mundo, tanto para vivir como para disfrutar temporalmente; esta es la forma de pensar de los gobernantes, los técnicos y muchos de los residentes de estas dos ciudades; pero tampoco cabe duda que ante ofertas tan ricas y magnánimas siempre habrá voces discordantes que son capaces de existir y manifestarse por existir dentro de un esquema democrático.

DOCUMENTACION CONSULTADA

1. Años 80 en el mundo
http://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1os_1980


2. Barcelona
http://es.wikipedia.org/wiki/Barcelona
http://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%B3rum_Universal_de_las_Culturas_2004
http://www.revistateina.com/teina/web/Teina4/dossierjordiborja.htm


3. Londres
http://en.wikipedia.org/wiki/London_Docklands_Development_Corporation
http://www.lddc-history.org.uk/
http://es.wikipedia.org/wiki/Docklands_Light_Railway
http://en.wikipedia.org/wiki/Greater_London_Council

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